24 jul 2026
Mi experiencia creando apps con Lovable
La experiencia me ha hecho crear mi propio sistema de trabajo para ahorrar créditos a la hora de utilizar Lovable para crear proyectos, porque el consumo se dispara sospechosamente cada vez que intercambias un mensaje con Lovable.
Los que me conocen saben que, desde hace mucho tiempo, utilizaba WordPress para crear cualquier proyecto: ya fuera una página web, un comercio electrónico, un SaaS o una web-app.
Y esa herramienta, para mi, fue un descubrimiento el día que la conocí. Poco a poco fui aprendiendo a utilizarla cada vez más.
Pero los tiempos avanzan, aparecen nuevas herramientas, nuevos automatismos y tienes que probarlos para no quedarte desfasado, para seguir aprendiendo y seguir creciendo.
Inteligencia limitada
Empecé probando herramientas como ChatGPT, Claude y Kimi. Con ellas hice mis primeros pinitos en esto del vibecoding, y tengo que decir que el aprender cuesta, no solo esfuerzo, sino dinero también.
Como ya sabrás, para tener acceso a estas herramientas, hay que pagar una cuota de suscripción mensual. Pero eso no te da libertad absoluta para hacer todo lo que necesites en ese período porque, básicamente, estas herramientas suelen tener un límite de consumo semanal y algunas, además, límites de consumo cada 5 horas.
Después, cada herramienta tiene varios modelos de inteligencia artificial y, según sea de obediente y capaz de entenderte el que selecciones, tiene un consumo más rápido o más lento.
Descubrí Lovable
Estando en esas, descubrí Lovable: una herramienta para construir sitios web, a la que le puedes pedir las cosas escribiéndole con lenguaje natural. Vamos, lo que en el ecosistema de WordPress equivaldría a Elementor o Divi. La facilidad absoluta de crear sitios web sin utilizar ni una sola línea de código.
Tengo que reconocer que la experiencia es muy satisfactoria, y que crea incluso hasta un poco de adicción me atrevería a decir. De pronto ves que todo lo que le vas pidiendo lo va haciendo, y lo vas revisando en un preview dentro de su interfaz, en tiempo real.
Después de crear los cimientos, vas añadiendo funciones, puliendo detalles y corrigiendo errores... y todo eso se lo vas escribiendo en el Chat.
Lovable, que es muy servicial, te va complaciendo en todo lo que le vas pidiendo... a cambio de unos pocos créditos que va descontando del saldo con cada mensaje que te escribe, en respuesta a tu petición.
Y este es el gran hándicap que tiene esta herramienta: el consumo de créditos.
La trampa de Lovable
Al contrario del funcionamiento de otras herramientas, esta tiene una bolsa mensual (dependiendo del plan al que te hayas suscrito) que empieza con los 100 créditos.
Estos créditos tienes que administrártelos para todo el mes, porque una vez que se acaban tienes dos opciones: o te quedas de brazos cruzados hasta que llegue la renovación (el próximo mes), o compras créditos extra, a razón de 15€ por cada 50 créditos.
Y el saldo de créditos que te quedan, lo tienen bien oculto, porque tienes que salir del proyecto que estás creando y entrar en los ajustes de tu cuenta para saber cuánto te queda por consumir.
El primer mes que utilicé Lovable, caí en su trampa e hice precisamente eso: comprar créditos extra para poder avanzar en los proyectos que estaba creando.
Sin embargo, dicen que la experiencia es un grado y en mi caso me sirvió para descubrir otros sistemas igual de eficientes, pero ahorrando dinero.
El truco para ahorrar créditos en Lovable
Lo primero que hago es utilizar ChatGPT o Claude, dependiendo de la suscripción que tenga activa, para generar la idea del proyecto y atar todos los cabos sueltos.
Después, con el prompt ya definido por esa herramienta, me voy a Lovable y le pido que me haga un plan con toda la información que le estoy entregando. El Plan solo cuesta 1 crédito, mientras que si empiezas a conversar con Lovable, perderás créditos en cada interacción.
Una vez aprobado el proyecto, Lovable se pone a trabajar en los primeros archivos: la creación de base de datos en Supabase, las tablas etc.
Cuando termina de hacer esto, sincronizo mi cuenta de Lovable con mi repositorio de GitHub y subo allí los archivos de este proyecto.
A continuación vuelvo a Codex (la herramienta de código de ChatGPT) y le pido que se conecte a ese proyecto de mi repositorio, se descargue una carpeta en local en mi PC y comienzo a pedirle el resto de implementaciones. Cada vez que termina una fase, le pido que lo suba a GitHub y fuerce el sincronizado con Lovable.
Evidentemente, Codex también tiene un límite, pero a diferencia de otros, este es semanal. Si consumes todo el uso disponible, cuando se cumple una semana, te renuevan el límite nuevamente y puedes continuar, sin que tengas que pagar nada más que tu suscripción mensual a toda la herramienta.
A Lovable vuelvo sólo para pedirle cosas importantes, como la configuración de la pasarela de pago (si el sistema lo requiere), la reparación de errores que se hayan podido generar en alguna tablas etc.
Control de créditos
Además de todo esto, me construí una aplicación, con la ayuda de Claude Code, que me permite tener una ventana flotante semi-transparente, con el saldo de créditos que me queda disponible en Lovable, actualizado cada 15 segundos. Esto me hice llevar un mejor control del gasto y racionar los créditos para cosas realmente importantes.
Por cierto, si quieres probar o utilizar esta aplicación para ver el consumo de créditos, puedes descargarla gratis desde GitHub.
Lo que he aprendido de Lovable
En todo este proceso, lo que aprendí es que no debes dejarte impresionar por las cualidades de una herramienta, pensando que es la única que puede hacerlo todo y caigas en su trampa de pago tras pago.
Te puedo asegurar que los 100 créditos que te da Lovable con la suscripción se queman muy rápido. Así que, si vas a utilizar esta herramienta (que es fantástica), hazlo de forma combinada para ahorrar créditos que puedas utilizar para comenzar otro proyecto nuevo o implementaciones importantes.